SER ESTUDIANTE DE ENFERMERÍA: NO TENGO TIEMPO PARA MÍ PERO ME ENCANTA

Parece que ahora que soy una estudiante de enfermería la gente presume que soy la fuente de todos los conocimientos para cualquier condición médica, dolencia o molestia en general, independientemente de si estoy en turno o no.

Una amiga abogada me llamo la semana pasada: “oh me alegra que hayas respondido, quería pedirte un consejo sobre algo”, yo nerviosamente le pregunte sobre cuál era el problema a lo que ella contestó con un susurro dramático “quiero pedirte un consejo sobre qué hacer si te duele allá abajo”.

Casi muero.

En otro momento tuve la suerte de tener una tarde para mí sola sin nadie a cuestas, por lo que decidí que saldría, daría un largo paseo, compraría un libro e iría hasta una cafetería para disfrutar de una buena lectura, por lo que estoy ahí en la cafetería pidiendo mi café cuando una de las vendedoras se me acerca y me dice que se alegra porque haya ido; ella me llama a un rincón y me pide un consejo sobre “el cambio”.

Ser enfermera o estudiante de enfermería no se trata solamente de aprender y brindar asesoramiento y educación, también  se trata de asumir diferentes roles para diferentes personas.

He aprendido que uno de los roles más difíciles pero gratificantes es escuchar. Cuando estoy en las salas los pacientes parecen estar dispuestos a revelarme preocupaciones que nunca han sido mencionados anteriormente.

A veces me siento como una esponja cuando absorbo todas esas cosas, algunas veces he llegado  a casa y he llorado por el peso de los secretos que me comparten. De vez en cuando me parece una lucha real que equilibra todos estos roles. A veces siento que me estoy asfixiando con toda la presión que la vida conlleva.

De vez en cuando y sé que estoy siendo increíblemente egoísta no quisiera tener  todas estas responsabilidades, se vuelve abrumador con la gente que confía en mi para hacer las tareas domésticas, escribir un ensayo, leer documentos, libros o completar una gran cantidad de papeles que los profesores requieran.

Siento que ya no tengo tiempo para mis amigos, puesto que siempre estoy ocupada sea con el trabajo/estudio o con mi familia, siento que ya no tengo tiempo para mí.

Por lo general estoy en turno en alguna sala médica pero cuando estoy en casa desafortunadamente mi familia conspira para ver quien me hace levantar más veces en la noche.

Anoche el niño pequeño ganó con un record de 4 veces, aunque alguien más empató con una mojada de la cama a la una de la madrugada. Normalmente puedo manejar cantidades limitadas de sueño pero ahora que estoy en turno/universidad se pone muy difícil. Afortunadamente mi coordinadora es fabulosa que disfruta tener estudiantes para enseñar, pero después de una semana la emoción por aprender cosas nuevas se va desvaneciendo y el agotamiento se va haciendo cargo.

Durante las últimas semanas de práctica me pusieron turnos de noche y de hecho estoy esperando esto, simplemente porque tendré la cama para mi sola cuando llegue a casa  y es muy posible que tenga al menos cuatro horas de sueño.

A pesar del cansancio sigo amando mi carrera y no puedo dejar a la “enfermera” en el hospital porque me visitan en cafeterías o los sábados por la noche para pedir algún consejo.

Mis amigos y yo hemos recurrido a reunirnos en el supermercado para podernos poner al día en la cafetería antes de hacer las compras y desaparecer después al trabajo o a la universidad. Me he dado cuenta que todo lo anterior hace parte de mi vida y lo disfruto.

Solo se necesita una sola persona para que diga algo agradable y toda esta presión valga la pena.

Es abrumador como la enfermería se apodera de tu vida pero siento que cada día crezco más y más  no puedo esperar a conocer a la persona en la que me convertiré en dos años cuando me gradúe ¡ojala y sea una buena enfermera y quien sabe quizá hasta tenga más tiempo para mí!

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